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domingo, 19 de febrero de 2012

Sin título I


Sinceramente, me dan mucho que pensar los primeros minutos de la película "500 Días Juntos".

A aquellos que no la hayais visto, os pongo en situación: Hay un doble zoom, primero con el Tom Hansen actual de unos veintitantos, aburrido en su trabajo, y después otro con el Tom Hansen de la adolescencia, en su habitación mirando la televisión (probablemente viendo videoclips de cultura Britpop), un póster de los Smiths en la pared, y vestido con una camiseta del disco "Unknown Pleasures" de Joy Division (camiseta que por cierto está colgada de una percha en mi armario).
La cosa es que en ese par de planos, su director, Mark Webb, recurre a la voz en Off para presentarnos la personalidad de Tom Hansen y para que, a partir de ahí, podamos entender mejor la historia que nos contarán a continuación. La Voz en Off en cuestión dice lo siguiente:

"Esta es una historia de chico conoce a chica.
El chico, Tom Hansen, de Nueva Jersey, creció pensando que nunca sería feliz hasta encontrar el amor de su vida. Esta creencia le venía de su afición, desde edad temprana, a la música triste del pop británico, y a una mala interpretación de la película "El Graduado".

Después de eso, nos presentan a la chica, Summer, y después suena "Us" de Regina Spektor. Una canción más de lo que para mi gusto es una banda sonora excelente.

A lo que iba, el asunto está en que es imposible no sentirse (en parte) identificado con la actitud de Tom hacia la vida. Y sé que sólo es una película, y que precisamente eso es lo que buscan, que el espectador se involucre y salga pensando: "vaya historia!", y se la recomiende a otra persona, y así la rueda gire y el dinero se amontone. Pero si dejamos de lado el cinismo socio-económico que rodea a casi todo lo que tocamos, llego a un importante punto de vista:

Me estoy poniendo trascendental blogeando, lo cual ya de por sí es bastante irónico. Leo, miro y pienso. Pienso lo que soy, y  en cómo he llegado a ser la persona que ahora está escribiendo ésto. Y recuerdo el día que vi ésta película en el cine, y lo que se me pasó por la cabeza al verla. Y recuerdo perfectamente la frase "el que a una chavala mona le guste la misma basura friki que a ti, no la convierte en tu alma gemela", y también recuerdo la última escena de "El Graduado" sonando "The Sound Of Silence" de Simon & Garfunkel...

Qué quieres que te diga, en el fondo sé que todo esto es patético, que lo que rodea a todo lo que estoy diciendo es sólo una construcción de la mente, y que hay que huir de ello como de la peste para evitar una condena autodestructiva.
Lo triste de todo es que, aunque nociva, la dependencia externa es cálida por momentos. Y es que se puede llegar a ser adicto a cierto tipo de tristeza.
Lo que me recuerda lo malo de idealizar a las personas, y me lleva hasta un texto de psicología que leí hace unos días. Ese tipo de material que un titulado conoce y que te suelta como si fuese de cosecha propia, mientras tú, tumbado en un diván, le escuchas a él en lugar de a ti mismo, porque quieres respuestas en lugar de plantearte ciertas preguntas. Perdón por los clichés hacia la sociedad de psicólogos.

Lo peor de la inseguridad personal es que se transmite al exterior, denotando fragilidad. No importa que las dudas provengan de tener ideas propias (cosa que hoy en día está casi mal visto), todo se resume en ser un líder en todo lo que hagas.
Vivimos en una sociedad en la que la pérdida de antiguos valores  comúnmente aceptados nos ha llevado hacia una cultura del desarraigo, con el individuo solitario como eje central de la misma. La comunicación sustituye a las creencias por ídolos que un día creamos, y al siguiente destruimos. Cada persona construye su propia realidad, y en base a sus afinidades se arrima al árbol de aquello que cree que puede hacerle sentirse aceptado. Y lo hace para no sentirse solo.

Y los textos de psicología lo encuadran en algo tan simple cómo que las personas con una realidad débil se consumen en las percepciones del mundo de los demás. En cambio, una persona con una realidad fuerte no se ve afectado por las percepciones de los demás, arrastrándolos a su mundo.
Construirse desde dentro, no desde el exterior, ni desde la imitación. Crecer como persona. Ser feliz, hacer feliz a los que quieres.

Como individuo del rebaño que soy, me pregunto a mi mismo por qué me planteo todas estas cosas, y si ésto servirá de algo. ¿Acaso lo haces tú?. ¿Acaso alguien lee ésto?.

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