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viernes, 9 de marzo de 2012

Mourinho, el Villarato, Godall y las caretas.


Veo la rueda de prensa de José Mourinho y en seguida caigo en la cuenta de que es un tipo realmente especial, y que más que leer lo que los periodistas siempre se afanan por buscar (el titular que más venda) debería escucharse todo lo que dice y sacar conclusiones propias.

Personalmente me gusta cómo afronta los retos (deportivos) en su vida, la forma de encarar las cosas. Va de frente y a muerte con sus ideas, y a juzgar por sus resultados la fórmula funciona. Se podrá cuestionar más o menos su carácter o sus formas. En un mundo donde lo políticamente correcto marca la pauta, aun quedan personas que no se preocupan por ponerse la careta antes de salir de casa y aparentar ser algo que no son, y Mou es una de ellas.
No se trata de radicalismo merengue, ni ventajismo en la temporal victoria, se trata de mi punto de vista personal. Y a la pregunta sobre la polémica por las declaraciones de Godall (ex-vicepresidente de la era Laporta) reconociendo que el buen trato del Barça con la RFEF y Villar conllevaron beneficios arbitrales que ahora no son tales, el portugués viene a decir lo siguiente:

Es interesante, pero para mí interesante no significa más que 2 minutos de reflexión. No puedo especular sobre las cosas que no controlo porque sería una pérdida de tiempo.
Como la persona imperfecta que soy, si en el pasado cometí errores por decir lo que pensaba ya lo pagué con mi bolsillo y con un daño a mi imagen hasta el punto de verse transformada hacia una que no se corresponde con mi persona. Tan solo procuro estar lo más tranquilo posible sin traicionar a mi naturaleza.
Y si este año no me quejo, no tiene nada que ver con que vayamos mejor y ellos peor, es simplemente porque no quiero volver a pasar por todo aquello.
Pero "interesante" significa que existe gente mucho más inteligente que yo, que se preocupa por intentar mostrar una imagen diferente a la mía, pero que al final son igual de imperfectos que yo.

Pues eso. Saca tus conclusiones.

domingo, 19 de febrero de 2012

Sin título I


Sinceramente, me dan mucho que pensar los primeros minutos de la película "500 Días Juntos".

A aquellos que no la hayais visto, os pongo en situación: Hay un doble zoom, primero con el Tom Hansen actual de unos veintitantos, aburrido en su trabajo, y después otro con el Tom Hansen de la adolescencia, en su habitación mirando la televisión (probablemente viendo videoclips de cultura Britpop), un póster de los Smiths en la pared, y vestido con una camiseta del disco "Unknown Pleasures" de Joy Division (camiseta que por cierto está colgada de una percha en mi armario).
La cosa es que en ese par de planos, su director, Mark Webb, recurre a la voz en Off para presentarnos la personalidad de Tom Hansen y para que, a partir de ahí, podamos entender mejor la historia que nos contarán a continuación. La Voz en Off en cuestión dice lo siguiente:

"Esta es una historia de chico conoce a chica.
El chico, Tom Hansen, de Nueva Jersey, creció pensando que nunca sería feliz hasta encontrar el amor de su vida. Esta creencia le venía de su afición, desde edad temprana, a la música triste del pop británico, y a una mala interpretación de la película "El Graduado".

Después de eso, nos presentan a la chica, Summer, y después suena "Us" de Regina Spektor. Una canción más de lo que para mi gusto es una banda sonora excelente.

A lo que iba, el asunto está en que es imposible no sentirse (en parte) identificado con la actitud de Tom hacia la vida. Y sé que sólo es una película, y que precisamente eso es lo que buscan, que el espectador se involucre y salga pensando: "vaya historia!", y se la recomiende a otra persona, y así la rueda gire y el dinero se amontone. Pero si dejamos de lado el cinismo socio-económico que rodea a casi todo lo que tocamos, llego a un importante punto de vista:

Me estoy poniendo trascendental blogeando, lo cual ya de por sí es bastante irónico. Leo, miro y pienso. Pienso lo que soy, y  en cómo he llegado a ser la persona que ahora está escribiendo ésto. Y recuerdo el día que vi ésta película en el cine, y lo que se me pasó por la cabeza al verla. Y recuerdo perfectamente la frase "el que a una chavala mona le guste la misma basura friki que a ti, no la convierte en tu alma gemela", y también recuerdo la última escena de "El Graduado" sonando "The Sound Of Silence" de Simon & Garfunkel...

Qué quieres que te diga, en el fondo sé que todo esto es patético, que lo que rodea a todo lo que estoy diciendo es sólo una construcción de la mente, y que hay que huir de ello como de la peste para evitar una condena autodestructiva.
Lo triste de todo es que, aunque nociva, la dependencia externa es cálida por momentos. Y es que se puede llegar a ser adicto a cierto tipo de tristeza.
Lo que me recuerda lo malo de idealizar a las personas, y me lleva hasta un texto de psicología que leí hace unos días. Ese tipo de material que un titulado conoce y que te suelta como si fuese de cosecha propia, mientras tú, tumbado en un diván, le escuchas a él en lugar de a ti mismo, porque quieres respuestas en lugar de plantearte ciertas preguntas. Perdón por los clichés hacia la sociedad de psicólogos.

Lo peor de la inseguridad personal es que se transmite al exterior, denotando fragilidad. No importa que las dudas provengan de tener ideas propias (cosa que hoy en día está casi mal visto), todo se resume en ser un líder en todo lo que hagas.
Vivimos en una sociedad en la que la pérdida de antiguos valores  comúnmente aceptados nos ha llevado hacia una cultura del desarraigo, con el individuo solitario como eje central de la misma. La comunicación sustituye a las creencias por ídolos que un día creamos, y al siguiente destruimos. Cada persona construye su propia realidad, y en base a sus afinidades se arrima al árbol de aquello que cree que puede hacerle sentirse aceptado. Y lo hace para no sentirse solo.

Y los textos de psicología lo encuadran en algo tan simple cómo que las personas con una realidad débil se consumen en las percepciones del mundo de los demás. En cambio, una persona con una realidad fuerte no se ve afectado por las percepciones de los demás, arrastrándolos a su mundo.
Construirse desde dentro, no desde el exterior, ni desde la imitación. Crecer como persona. Ser feliz, hacer feliz a los que quieres.

Como individuo del rebaño que soy, me pregunto a mi mismo por qué me planteo todas estas cosas, y si ésto servirá de algo. ¿Acaso lo haces tú?. ¿Acaso alguien lee ésto?.

sábado, 18 de febrero de 2012

Sobre los tapones emocionales

Pretendo ponerle orden a mis ideas, así que allá vamos:

1- No hago ésto con ánimo de lucro. En un principio creí que sí, que estaría bien que la gente leyese mis chorradas denigrantes (guiño) por la red, pero ahora me he dado cuenta de que es tan patético como la gente que busca agradar constantemente a otra.
2- Borro cualquier tipo de referencia a este blog, ciertamente patético, por parte de mis redes sociales. No es que me siga mucha gente, pero tampoco se si quiero que todos y cada uno de ellos sepan exáctamente lo que estoy pensando.
3- Borrado esto, tratemos de poner orden a las cosas:

Leo textualmente:


"Una persona con una realidad débil se consume en las percepciones del mundo de los
demás. Una persona con una realidad fuerte no se ve afectado por las percepciones
de los demás, y en cambio los arrastra a su mundo".


Estoy de acuerdo. Buen comienzo.

"disfrutar de las cosas que son emocionalmente relevantes"

Fíjate, en esto no había caído.


"No hay una realidad objetiva. Toda la realidad existe en las mentes de las personas".




martes, 7 de febrero de 2012

Sobre las falsas apariencias

Ayer tarde, paseaba por uno de los pasillos de mi universidad. La verdad, no había estado por allí antes.
La cosa está en que al pasar me percaté que por cada una de las plantas del edificio hay una sala habilitada para las distintas empresas relacionadas directa o indirectamente con el campo de la ingeniería, aulas de empresa, como así se llaman. Hasta aquí nada nuevo.

El asunto es que la el nombre de la empresa ubicada ahí era Ormazabal. Lo más probable, es que dicho ésto tampoco te diga nada, de hecho tampoco me lo dijo a mi el primer día que se lo oí decir al que era mi profesor de Dirección Comercial.
Lo que pretendo decir es que este señor a parte de ser un profesor de habilidades más que cuestionables ponía una serie de ejemplos relacionados con empresas reales para darle profundidad a los aspectos más teóricos, pero sin ir más lejos de cada una de las empresas que están en el edificio. Triste.

Me lleva a recapacitar dos aspectos:
1- Que en su día pensase: "Bueno, este tipo da clases en la Universidad, viste con ropa de marca, lleva un TAG, y conduce un Mercedes de 400 CV, algo habrá tenido que hacer en la vida para merecerlo."
2- Ese primer pensamiento, junto con la adición de sus ejemplos empresariales en clase me confirmó que este era un tio que había recorrido mundo y pateado empresas, y que por tanto tenía toda la potestad de darnos las clases literalmente como le saliese de los cojones. Cosa que terminó haciendo.

Al pensar en todo esto llego a varias conclusión. Las primeras impresiones rara vez funcionan, y el que parece un cretino probablemente (y digo probablemente) lo termine siendo. Además lamento a veces no pensar las cosas un poco más a fondo, y ponerme en el pellejo de otros, en este caso en el suyo, y tratar de analizar la situación. De entrada no se puede juzgar a alguien tan sólo por lo material, por lo que muestra. Eso solo es fachada y jamás debería infundir respeto una marca concreta por el mero hecho de que justamente eso sea lo que se espere. Es ridículo, por mucho que el temario que impartía fuese concrétamente de eso.
Resulta curioso por otra parte que esté estudiando una carrera que fomente el consumo desmedido como único motor y sustento de una sociedad decadente a nivel económico y moral.
La ironía del asunto es que al rajar por aquí, en la sombra y sin dar nombres de un tipo que me impartió clases de una carrera que (afortunadamente) elegí por mi mismo, demuestra el tipo de persona que soy. Lo más jodido es pensar que la integridad que tanto me gustaría derrochar simplemente está ausente por acciones como ésta, y que si escogí esta carrera en concreto fue para tener posibilidades de vivir en un futuro de tranquilidad económica, recochineo y un poco de la ostentosa vanidad que tanto critico. Soy pura contradicción.

lunes, 6 de febrero de 2012

Sobre la deidad masculina

A propósito de este mal tiempo, y aprovechando que tengo algo menos de una hora hasta que tenga clase de nuevo, estaba pensando que tal vez todas las cosas se resumen con facilidad.
La complejidad de nuestros pensamientos a menudo desembocan en sentimientos. A menudo incontrolados.
La dificultad de tener las cosas bajo control siempre ha sido algo que me ha atormentado, independientemente que sepa de sobra que hay ciertos aspectos de la vida sobre los que no se puede tener ningún dominio.
Pese a todo, lo intento, remo aun a sabiendas de que es bastante probable que muera en la orilla.

La obsesión y la motivación a menudo se confunden, ya que parecen gemelas, al igual que la pereza y la desidia. Feas compañeras de baile. Pero su intrínseca unión con todo lo que no podemos controlar, a menudo llamado azar o destino, es cuanto menos frustrante. Algunos dicen que en precisamente en eso es en lo que reside la esencia de la existencia humana, y que el resto de las cosas son mero relleno temporal en nuestras vidas.
No tengo una idea clara al respecto, de hecho creo que no la tengo con casi nada. Noto como mis ideas, mis gustos, mis apreciaciones varían a lo largo del tiempo. No hay generación de una identidad constante e invariable. No hay conservación, ni orientación en momentos de desconcierto.
Aquello que la gente llama experiencia no es más que un cúmulo de historias que nos han tocado vivir, una detrás de otra. Cada uno de nosotros en nuestro pequeño universo atemporal, donde todas las cosas parecen  adquirir significado. Dibujamos una realidad alrededor de todas ellas, construimos una ilusión, y procuramos recorrer nuestro camino de acorde a ella.
Soy consciente de que desconozco el por qué de casi todo, y con esto me refiero al verdadero por qué. Unas veces me gusta que sea así, y otras en cambio lo detesto. Esto en fases avanzadas de edad es conocido como trastorno bipolar, y es que a todo se le pone nombre hoy en día.

Miro por la ventana y la lluvia no cesa ¿Cuán importante es construir una identidad?, ¿Debería reforzar mis ideales sin excepción?. Parece que el frío y la humedad serán mis compañeras esta tarde. Quizá debería sacar el mix Bufanda-gorro-guantes. Seguramente lo haga.
¿Qué hay de nuevo sobre la madurez? Quiero decir,. ¿qué se puede decir que no se haya dicho ya?. A En mi caso, a menudo sostengo la creencia que nadie madura, simplemente se hace viejo y sigue siendo un niño por dentro. Las inquietudes se mantienen, lo único que varía es la actitud ante el mundo. De puertas hacia afuera quiero decir. Eso no es madurar. Luego, ¿qué es madurar? ¿Aprender de la experiencia? Es decir, ¿aprender sobre ese conjunto de historias? ¿Acepto ésto como definición válida, o me resigno al tópico universal e intento ir un poco más allá? Aun me queda algo de tiempo, remaré un poco más allá, a ver qué nos depara la corriente.

Creo en un lenguaje críptico de las mujeres. Soy el dragón del horóscopo chino, y géminis en el horóscopo (¿normal?), no creo en ninguno de los dos. No creo en alineamientos planetarios. Quiero la nariz de Owen Wilson, así la gente dejaría de mirarme las orejas. No estoy acomplejado por mis orejas. Owen Wilson no me gusta como actor, pero me cae bien porque es amigo de Wes Anderson. Me gusta Wes, su estilo, gustos musicales y lo que transmite esa atmósfera tan cuida. No soy gay. Me arrepiento de haber retirado mi vieja americana de pana del armario, pero me quedaba enorme. He adelgazado, con respecto a digamos... 6 años. Hoy me he subido a la báscula, no la he avisado y la pantalla se ha llenado de emoticonos propios del lenguaje cyborg. Esto indirectamente refuerza la teoría del lenguaje críptico de las mujeres. Me gustaría que dejase de llover. Tengo pánico a pisar una de esas baldosas sueltas de la plaza hasta el metro, calarme los calcetines, pasarme toda la tarde con el pie a remojo como una alubia, que éste se quede petrificado y que me lo tengan que amputar, o que lo tenga que hacer yo mismo, como en Saw. Con una vieja sierra de calar oxidada. Me gustaba la clase de Tecnología en secundaria, desde estonces cualquier asignatura cursada con ese sufijo ha sido una auténtica mierda. Quizá me gustaba porque no exigía estudio, sin duda ésto refuerza aún más la teoría sobre el lenguaje críptico de las mujeres.
¿Sobre por qué escribir exactamente lo que se me pasa por la cabeza en un espacio público que no lee nadie? Por que así es la vanidad humana. Así es la mía, necesito ser escuchado. O al menos escucharme a mi mismo de vez en cuando. Y bien mirado, y dejando la autocomplacencia de lado, mejora la mecanografía. Debería añadir esto a mi currículum, que tal y como están las cosas hoy en día, todo suma.
Pero no soy reacio al autoanálisis, quizá porque no tengo dinero para pagarme a un buen psicoanalista, y porque esos divanes de cuero remachados no tienen pinta de ser excesivamente cómodos.

Ahora mismo me pregunto, ¿qué es mejor?, ¿conocer algo que alguien pensó en su día acerca de ti, o pensar que podrías haber actuado de otra manera?
Dicho así, suena más a la primera. Pero esto, escribir esto. Esto que (si has llegado hasta aquí) para ti no tiene ningún sentido, simplemente me libera.
Ahora suena The Wind de Cat Stevens, y me recuerda lo frágil que son mis ideas, esas que tanto pretendo fortalecer para ser lo que la sociedad espera que sea. Me recuerda que lo que hoy parece blanco mañana puede ser negro, y que aunque cambie la corriente, debo procurar ser menos sentimental, y tratar de nunca más perder el norte de esta manera. En fin, creo que es hora de que empiece a vestirme.


viernes, 3 de febrero de 2012

The Social Network

Me aburro. Repaso mentalmente una película que muy probablemente comentaré por aquí a menudo, La Red Social. Me vienen a la cabeza cuatro canciones. Se me ocurre postearlas aquí, porque sí.
Las cuatro canciones en cuestión no son canciones originales, por lo que no están incluidas en la fabulosa Banda Sonora (ganadora del Oscar) de Trent Reznor & Atticus Ross, pero no por ello desmerecen.
La película la he visto muchas veces, tal vez demasiadas, así que ahí van mis preferidas en orden cronológico.

The White Stripes - Ball and Biscuit 

Los primeros acordes de la canción retumban al arrancar con el logotipo de Universal. Después pasa a fundido, para aparecer con las voces en Off de Rooney Mara y de Jesse Eisenberg. Ambos mantienen un incisivo intercambio de ideas. Es la escena de apertura de la película. Simplemente memorable. Diálogos eléctricos, y Fincher cambiando los planos a destajo según Erica Albright y Mark Zuckerberg charlan en ese pub irlandés, mientras la canción de los White Stripes ha pasado ahora a un segundo plano. La conversación que mantienen en aproximadamente 4 minutos define por completo la personalidad de Mark, así como el devenir de la película. Es genial lo trabajado que está el guión. Todavía no comprendo cómo pudo llevárselo el telefilm británico de los cojones.


Dead Kennedys - California Uber Alles


Esta es más breve, pero entrañable.
Mark no consigue ser aceptado socialmente, pese a su esfuerzo (a su manera). Nunca conseguirá entrar en un Final Club, y menos en el Phoenix como su amigo Eduardo. Y el resentimiento y la envidia se notan en las palabras de Mark hacia él. Después le pide disculpas por ser un capullo, y Saverin le sonríe. Es su amigo y sabe que esa es su forma de ser.
Pues bien, como Mark no puede entrar en un Final, crea el suyo propio, pero para internautas frikis. Una especie de fiesta Hawaiana con cuatro mesas con Pc's donde los aspirantes a programadores de Facebook escriben decenas de líneas de código mientras beben sin parar en base a unas ridículas normas.
El sonido de la campana de los ganadores coincide con el inicio del estribillo de esta canción punk de los 80.


Dennis De Laat - The Sound Of Violence

Esta es la pera limonera. Por culpa del cine siempre he idealizado las fiestas en discotecas en base a escenas como esta. Zonas VIP, Americanas, coctails exóticos y mujeres modelo. Aquí un magnético Sean Parker, al que Mark admira como modelo social, habla y alardea sin parar, hasta hacerle una genial parábola con la historia del creador de Victoria's Secret. Para terminar diciéndole que probablemente la cara de su chica le suene (esa que acaba de irse con otro pivón al baño) porque es modelo de Victoria's Secret. Para comer cerillas.


The Beatles - Baby you're a rich man

La escena final. Minimalista y (posiblemente) real como la vida misma. Mark está solo frente a su ordenador atrapado en su propia creación. Pulsando sin parar F5 para comprobar la aceptación de amistad de Erica. Triste. En cuanto envía la petición de amistad suenan los Beatles. Gran cierre para una gran película.


miércoles, 1 de febrero de 2012

MP4-27


Hoy el equipo McLaren Mercedes ha presentado su nuevo monoplaza para la temporada 2012 de F1. Hay que decir que, de entrada, me muestro bastante escéptico a que lo que se nos ha enseñado desde Woking sea lo que Button o Hamilton vayan a pilotar por el Albert Park. Más que nada porque es a lo que acostumbran los equipos punteros, y porque me sorprende la no incorporación de ningún elemento revolucionario (al menos a simple vista), cuando históricamente siempre han marcado la pauta a la hora de las presentaciones. Excepto aquellos años del MP-18A/B/C/D…/Z en los que presentaban una opción continuista con respecto al año anterior.

Por destacar algo de su diseño, a simple vista se aprecia cómo los escapes están mucho más lejos del alerón trasero. Recordemos que la prohibición para este año de los escapes sopladores minimiza la necesidad aerodinámica de estos, de ahí su localización.  


Lo que probablemente más llame la atención es que el morro del Mclaren tiene una caída progresiva, frente al escalonamiento en forma de nariz de delfín del Caterham (y se comenta que también Sauber y Ferrari entre otros).


Finalmente observamos las entradas de aire en los pontones laterales, que debido a la nueva normativa derivará en diseños similares al de este Mclaren, mucho más pequeños,  elevados y con trazos menos curvilíneos.  Su diseño no es casual, ya que los nuevos motores más compactos requerirán de menos aire especialmente para su refrigeración, y cumplirá con la principal misión de enviar el flujo de aire limpio hacia la zona trasera a la vez que se genera una importante down-force.


En esta última fotografía se aprecia claramente cómo la tapa del motor que finaliza en la zona del difusor trasero tiene una caída muy pronunciada, aunque hay que decir que Mclaren ha optado por un diseño muy trabajado y estilizado donde entre otras cosas oculta bajo esas dos protuberancias laterales los correspondientes escapes.


domingo, 29 de enero de 2012

Sobre José Mourinho.

En altos extremos competitivos, cuando se llega al punto que un empate fuera de casa es una debacle, y cuando ganar decenas de partidos seguidos se convierte casi en una obligación, resulta natural que los vencedores y vencidos se determinen por pequeños detalles casi azarosos.
En esas andan Real Madrid y Barcelona. Después de su duelo copero, han vuelto a pelear desde la distancia en la Liga. A estas alturas, y una vez eliminados del único torneo que Mourinho fue capaz de lograr el año pasado, no tiene pinta de que el Real Madrid vaya a aflojar el ritmo en la carrera de fondo, y el Barça da muestras de pereza en ciertos encuentros. Lógico por otra parte en un equipo que lo ha ganado todo.

Que a Mourinho se le trajo para acabar con la hegemonía blaugrana es algo más que un hecho.
A su llegada a Madrid, vendría precedido principalmente por carácter ganador y polémico, su gran currículum, y por haber sido el único capaz de evitar que el Barça levantase la cuarta en el Bernabeu (aspersores incluidos). Por aquellas fechas, después del retorno de Florentino con una inversión multimillonaria, el Madrid ya había sido apeado de la Copa del Rey por el Alcorcón, casi sin opciones en La Liga, y fuera de la Champions en octavos (otra vez) a manos del Olympique de Lyon.
La sensación general en Chamartín era la de haber construido un equipo joven y con talento, pero con un vestuario difícil de manejar, y un estado de frustración ante el aplastante juego del eterno rival. Y en esas, el triunfo de aquel año fue el triunfo del Inter de Mourinho, como si de una victoria se tratase.
Mourinho fue alzado a cotas de mesías, y visto como el único hombre capaz de reflotar la nave. Para ello se firmó un contrato a razón de 10 millones de euros anuales por temporada, depositando en su figra todas las esperanzas blancas de recuperar la gloria perdida.


De entrada, si hay algo que no se le puede reprochar a José Mourinho es su transparencia. Es un tipo que puede caerte bien o mal, pero se trata de un hombre que no engaña a nadie. Se sabía que era un tipo que prefería ganar partidos a jugarlos como Dios manda. Una especie de Capello con aires ligeramente renovados. Pese a ser un perfil de entrenador que en otra época habría sido rechazado de inmediato, por aquel entonces los madridistas ya habían pasado por el aro. Daba igual cómo, pero había que ganar al Barça. Y lo consiguieron en una final de Copa del Rey agónica. 1 título por los 5 del Barcelona.
Si bien es cierto que hay que atribuirle al portugués parte del mérito de conseguir que el equipo diese la sensación de ser un verdadero equipo. Bajo su liderato, no hubo lugar a Alcorconazos, ni tampoco a que el Lyon le pintase la cara en su propio estadio. Y, a costa de ciertos valores destacables, logró recuperar un respeto general en el mundo del fútbol perdido en la época en la que (de la mano de los Boluda, Calderón y compañía) aquello se asemejaba más a una República Bananera que a un Club de Fútbol.
Pero para entonces, un pensamiento ya había comenzado a germinar. Florentino se había jugado todo a una carta con un Mourinho cediéndole plenos poderes sobre el control del club, empezando por darle puerta al hasta entonces casi intocable Jorge Valdano.
Su rol de Mánager general comenzó en el momento que finalizó la temporada pasada, y lo hizo con unos fichajes más que decepcionantes (con bloqueo por su parte del fichaje de Silva incluido).
Su planificación inicial pasaba por quitarse los complejos futbolísticos contra el Barcelona, cosa que pareció lograr a medias con la derrota en la Supercopa de España (irónico), y por intentar ganar el resto de partidos hasta volver a enfrentarse con los culés.
Y lo ha ido consiguiendo, a excepción del empate en Santander y la derrota contra el Levante, el Real Madrid ha ganado todos los partidos que ha disputado. Pero cuando aparece el Barcelona la cosa cambia, Mourinho, y por ende el Real Madrid, se transforma y busca golpes de timón maestros para anotarse el tanto de cara a su ya abultado currículum. El problema está en que sus planteamientos a menudo cagones, normalmente derivan siempre en lo mismo, un Madrid eliminado y un creciente descrédito de su figura como entrenador.
Y es que el hastío va sumándose gota a gota. Olvidando el pasado reciente y reacostumbrados a las victorias, la afición le recuerda con pitos que al Madrid no le basta sólo con ganar, y que los actos egocentristas, con aspavientos de CR7 en el campo y las Mourinhadas simplemente sobran.
Y claro, el ego de ambos se ve heridos. A menudo incuestionables y habituados al agasajo continuo, demuestran descontento cada uno a su manera. El futbolista no celebrando los goles con sus compañeros, y el entrenador deslizando que se irá del equipo a final de temporada. Cosa que por otra parte ya cansa.
Y cuando la porquería empieza a desparramarse, aparecen los topos, las filtraciones, los clanes en el vestuario. El equipo parece una banda, y el entrenador un personaje que pretende hacer ver que la cosa no va con él. Y ni una cosa ni la otra, porque el fútbol, como casi todo en la vida, tiene una componente de azar incontrolable.


Vereis, dudo que la diferencia real entre Madrid y Barça sea abismal, de hecho creo que es más una cuestión mental que futbolística. Sin duda, el Real Madrid pudo haber pasado a semifinales de la copa. Si echamos la vista atrás, tal vez sin ese planteamiento ultradefensivo de Mourinho en la ida (motivado por el estigma que lleva grabado del 5-0) podría haberlo conseguido, al igual que pudo haber sido vencido por una diferencia aun mayor, y consecuentemente, haberse dado por concluida la eliminatoria con 90 minutos aun por disputar.
Cosas de la vida, el partido de vuelta, ha dejado numerosas consecuencias. Lo primero, un reflejo lo que se espera de este tipo de partidos: Lucha de igual a igual. Y lo segundo, cierto optimismo en la órbita blanca con 7 puntos de ventaja en Liga, y una ilusionante Champions a punto de reanudarse.
Pero, con lo que no estoy de acuerdo, es con lo que se ha estado vendiendo estos días de que el vencedor moral de la eliminatoria es el perdedor. Francamente inaceptable, y más tratándose de un club con la historia del Real Madrid. El derrotado nunca puede salir reforzado con la derrota, y más cuando terminas un partido más que digno lloriqueando al árbitro (otra vez).

Mi sensación es la de que internamente el Madrid y Mourinho siguen sintiéndose inferiores al Barcelona, por mucho que públicamente se apresuren a decir lo contrario. De hecho temo que el próximo sorteo de Champions depare un cruce Barça-Madrid previo a la final de Munich, y que la respuesta de Mourinho al estado actual de 'optimismo' sea la de acurrucarse en los complejos, recurriendo a las patadas, a las desmesuras de un Pepe que ya debería estar fuera del club (por muy buen central que sea), para terminar desviando la atención hacia un complot juedomasónico de árbitros y teatro.

Desde mi punto de vista, las individualidades, ya sean en forma de presidente, futbolista o entrenador, jamás pueden estar por encima del bien colectivo. Y esto a veces parece que se olvida.
El tan citado como perseguido "señorío" a recuperar, pasa por olvidar de una vez por todas esas lamentables actitudes de equipo que se siente impotente ante el que es superior, y empezar a reforzar la casa sin mirar la del vecino. Como se ha hecho toda la vida.



viernes, 27 de enero de 2012

Sobre la identidad perdida.

Viernes, 27 de Enero de 2012. 23:45. 


Estoy algo cansado. Hoy mismo he terminado mis exámenes y me he propuesto escribir a menudo en este blog, porque eso es lo que hace la gente que mola. En general es difícil escribir, y también lo es tener un buen comienzo para una nueva entrada, pero quiero hacerlo, así que la mejor forma de conseguirlo es escribir sin pensar las cosas. Total nadie lo va a leer nunca.

De todas las cosas en las que pensaba cuando estaba en exámenes, ahora la mayor parte de ellas carecen de sentido alguno. Las que más me ilusionaban, ahora son las que más pereza generan, y las más originales simplemente parecen estúpidas.
Sin embargo esto no es nada nuevo. De hecho sabía que esto me ocurriría. Puede que sea porque soy de naturaleza vaga, o porque simplemente necesitaba una distracción. O varias.

Ahora mismo estoy escuchando el tema principal de la película El Piano, de Michael Nyman. Mi gran amigo Xabi, que tiene la sana costumbre de postear a diario diversas Bandas Sonoras en facebook, la colgó hace unos días. Y sí, lo reconozco, le dí a "Me gusta" sin ni siquiera haberla escuchado. Pero, ¿quién no ha hecho esto alguna vez? El asunto es que al hacerlo, simplemente me basé en la sensación que me dejó la película cuando la vi. Hace ya años de aquello, pero recuerdo que es una de esas en las que los silencios y las miradas machacan a aquellos que priorizan un buen guión para conseguir cine auténtico.
Sin duda, se que tengo que volver a verla. Encontraré el momento. Más pronto que tarde, espero.

Al hacerlo (escuchar la canción), como casi siempre que entro en Youtube, miro los comentarios de la gente en la primera página del tablón del vídeo, y ya si me interesa más, pues miro dos o tres páginas más para comparar opiniones. Como todo el mundo, vaya.
A lo que iba, acabo de leer un comentario de un tal Kowekokun ahí mismo. Copy-Paste:

"Me acuerdo cuando era pequeño, e iba a la grande y solitaria casa de mis abuelos y me sentaba en el sofá del despacho de mi abuelo. A veces de casualidad escuchaba a la vecina de arriba practicar esta canción. No sabía que melodía era, pero me encantaba. La escuchaba sin problemas mientras las notas inundaba la casa... Puedo recordar días soleados, de esos en los que el se puede ver ligeras motas de polvo flotar en el ambiente... Cuando terminaba me daba cuenta de que mi corazon se habia encogido"


Sin duda, con su comentario, ha conseguido captar la esencia de la canción.